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Bienvenidx

S i no le tuviste miedo a la X del título, espero que puedas disfrutar las historias acá compartidas, tanto las ficticias como las que la vida me obliga a vivir. ¡Gracias por leer!
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¿Seudónimo?

  Hay algo con el Aguilasocho (mi apellido) que no me deja tranquilo. Con el pasar de los años la emoción por mi apellido se ha ido apagando; antes lo portaba con cierto orgullo, "un apellido original" me decía, "casi nadie lo tiene". Fuera del estado de origen, nadie lo conoce y con ello siempre me topo con gente que no lo puede pronunciar o siquiera escribir. Eso me servía como motivación al estilo de "algún día todos sabrán cómo se escribe". Sin embargo, basta con poner el apellido en Google para que aparezcan algunos personajes cuestionables con quienes comparto apellido, ¿la importancia? Son mis familiares, sin fallo; además, ¡personas con el nombre de Arturo Aguilasocho son un chingo! Es como el fetiche de los Aguilasocho ponerle Arturo a sus hijos, y yo soy uno de ellos. Así que... No, no quiero ser alguien repetido, tampoco poseer un nombre en mis historias que se puede relacionar con políticos o algo por el estilo. El "Arturo" ya me tien...

"Monocrono", el cuento que nunca ganó

  Llevaba ocho años escribiendo cuentos cuando me animé a inscribir uno a concurso por primera vez. El texto ya había sido leído por familiares y conocidos, recibiendo buenas impresiones. Sin embargo, allá afuera no te lee tu hermano o tus mejores amistades. Allá afuera la gente no te conoce y leerá tu cuento con completa objetividad; un verdadero ojo crítico. Bueno... Eso se supone que sucede. Lo que nadie te dice es que, cuando se trata de concursos nacionales de tema libre, los textos de ciencia ficción y fantasía rara vez tienen una verdadera ventana de oportunidad. ¿Tema libre? No lo creo.     Inscribí Monocrono a un primer concurso de temática de ciencia ficción. Sin embargo, después de no ganar, descubrí, como una de mis primeras grandes enseñanzas, que no siempre el primer tratamiento es el definitivo. Tuve que reescribir varias partes y corregir muchos detalles del estilo. Posteriormente busqué alguien que hiciera un tratamiento de edición más profesional y term...

Monocrono

  Según mi padre, el científico e investigador Jorge Serrano, el tiempo es inalterable y no es intangible. Él pensaba que el tiempo, fuera de la simple constante de algo que marca el transcurrir de las horas o el deterioro de la materia, era una línea recta conformada por pequeñas líneas que se acomodaban de manera paralela entre sí. Cada pequeña línea era un acontecimiento; un momento; un instante. Según sus publicaciones, la línea del tiempo ya estaba trazada. En sus postulados, planteó un ejemplo: desde el inicio del universo, hasta el final del mismo, la línea está hecha. El tiempo es inalterable. Si tomamos las pequeñas líneas que conforman la extensa línea horizontal del tiempo y las colocamos una sobre otra, formando una línea vertical, se comprende mi teoría del tiempo constante, concluyendo que todos los momentos que acontecieron, acontecen y acontecerán, suceden todos al mismo tiempo, en una constante. La comunidad científica rechazó la teoría con burlas, “una ridicu...