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"Monocrono", el cuento que nunca ganó

 

Llevaba ocho años escribiendo cuentos cuando me animé a inscribir uno a concurso por primera vez. El texto ya había sido leído por familiares y conocidos, recibiendo buenas impresiones. Sin embargo, allá afuera no te lee tu hermano o tus mejores amistades. Allá afuera la gente no te conoce y leerá tu cuento con completa objetividad; un verdadero ojo crítico. Bueno... Eso se supone que sucede. Lo que nadie te dice es que, cuando se trata de concursos nacionales de tema libre, los textos de ciencia ficción y fantasía rara vez tienen una verdadera ventana de oportunidad. ¿Tema libre? No lo creo.
    Inscribí Monocrono a un primer concurso de temática de ciencia ficción. Sin embargo, después de no ganar, descubrí, como una de mis primeras grandes enseñanzas, que no siempre el primer tratamiento es el definitivo. Tuve que reescribir varias partes y corregir muchos detalles del estilo. Posteriormente busqué alguien que hiciera un tratamiento de edición más profesional y terminó en el resultado que se puede leer en este blog. Estuve satisfecho.
    Durante ese tiempo, me dediqué a estudiar a los ganadores de todas las convocatorias de "tema y género libre" que se abren en México. Y cada texto ganador pertenecía a cualquier género, menos en los que me especializo. La fantasía y la ciencia ficción no figuraban ni en las menciones honoríficas. Pensé que tal vez se debía más a que lxs autores de mi país no escriben mucho de esos géneros. Pero entonces volteé hacia internet y parece que no es el caso precisamente. En este país se escribe mucho de esos géneros, pero muy pocos tienen visibilidad en las convocatorias fuera de las enfocadas específicamente en dicha categoría (que además son una o dos al año). Así que me abstuve de mandar a competir Monocrono a competir una vez más. ¿Cuál era el caso? Los cuentos de ésta índole no son reconocidos. Obviamente no paré de escribir en esos géneros, pero no fue hasta el año 2022 que me animé a compartir otro cuento de ciencia ficción en un concurso, y el resultado fue completamente diferente al de Monocrono. Gané. Y fue todo gracias a que la organización que lanzó la convocatoria estaba completamente abierta a todos los estilos y géneros. En otra entrada hablaré más a detalle de esto.
    Por lo pronto, Monocrono fue para mí la enseñanza de que un texto se trabaja mucho más que sólo terminar de escribir, y me abrió la ventana a ser consciente que en este país hay un sesgo muy marcado respecto a los textos que participan en concursos; un perfil muy específico de narrativa y estilo que vuelve este mundo mucho más cerrado en oportunidades de lo que ya es. 
    Gracias, Monocrono. Llegaste en el tiempo preciso. 

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